¿Viajar sola?

Cuando decidí comenzar a viajar, cada vez que charlaba con alguien y le contaba que me iba de viaje, surgía (casi siempre) alguna de las clásicas preguntas: 1): ¿de dónde vas a sacar la plata para mantenerte? (que ya lo explique en este post), o esta otra 2): ¿y con quién vas a viajar? .

Hoy me voy a ocupar de esta segunda pregunta.

Cuando respondía que iba a viajar sola algunos me miraban desconfiados, otros me declaraban loca o me diagnosticaban con alguna que otra etiqueta psiquiátrica, otros decían que me admiraban y varias (en especial mujeres) me confesaban -medio que en voz baja- que querían hacer lo mismo pero que no se animaban o no sabían si viajar sola era para ellas.

Por eso este post va dedicado a aquellas mujeres: viajeras en potencia, viajeras y no viajeras también, que se encuentren en la misma situación en la que yo me encontré alguna vez…

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Ahí quiero ir!

Una de las preguntas que mas me daba vueltas por la cabeza antes de empezar a viajar y que creo, es una de las preguntas mas frecuentes que muchas mujeres tenemos antes de emprender un viaje largo es: ¿dá para viajar sola? 

En mi caso, la cosa no quedo ahí. A esa pregunta se le sumaron otras, casi como por efecto dominó:  ¿realmente quiero viajar sola? ¿porque? ¿porque no tengo con quien ir? ¿porque no me queda otra? ¿porque prefiero estar sola? ¿porque quiero sentirme independiente y ser la única responsable de mis tiempos? 
Me pensé en varias partes del mundo. Me pensé en una ciudad, en un pueblo, en un castillo, en un rancho, en la playa, en la montaña. Me pensé despertando, caminando, comiendo, organizando, planificando y yéndome a dormir sola. Y me volví a preguntar: ¿me gusta ese panorama? ¿como me sentiría en alguno de esos escenarios?

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Atardecer meditativo en Melbourne

Como creo que las mismas preguntas que una vez yo me hice le pueden estar dando vueltas en la cabeza a otra viajera, quise armar una lista de los pros y contras que yo considero de viajar sola.

Antes quiero aclarar que creo firmemente en la idea de que cualquier mujer que se lo proponga, puede viajar sola. Lo importante es que realmente quiera hacerlo, y que al hacerlo, conozca las ventajas y desventajas que implican el viajar de este modo.
Es verdad que los viajes en solitario no son para todas, pero esto no quiere decir que haya que contar con una habilidad especial para hacerlo, no hay capaces e incapaces, solo hay diferentes gustos y formas de disfrutar de las cosas.

Por eso, si tu idea es irte de viaje sola o si simplemente te interesa saber como es este estilo de vida, te invito a que leas lo que me pasó a mí:

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Viaje en solitario por las Îles du Salut

Contras:

# En el momento de tomar la decision de viajar sola sentí miedo, pero más miedo sentí cuando me dí cuenta que era posible y de que mi sueño de comenzar a viajar se estaba haciendo realidad.
Recuerdo cuando me  llegó el email de que me habían aprobado la visa australiana que casi me descompongo. Era un simple email, pero contenía miles de revoluciones. Era aquel primer gran paso a un país que desconocía. Temblé. Lloré. Llegué a preguntarme ¿para que había aplicado?
Morí de miedo.
No considero que el miedo esté mal, tener un poco de miedo es hasta casi natural, es un mecanismo de defensa propio del ser humano, el miedo existe para nuestra propia protección y para incrementar la conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor. El problema hubiese estado si ese miedo llegaba a superar mis ganas de viajar y se apoderaba de mi hasta llegar a paralizarme y tomar el control de mi vida. Si bien, todavía tengo esa pequeña vocecita interior que me susurra de vez en cuando preguntas como: ¿y que pasa si algo sale mal?, ¿que pasa si te metés en problemas?, decidí tomarme ese miedo como un desafío a superar, y concentrarme en la idea de que si me quedaba en casa, soñando y anhelando un viaje que no pudo ser por X motivo, iba a ser peor, y que sería mucho más lo que perdería que lo que ganaría. Así fue que un día agarré mi mochila y dije: me voy.

# Me preocupaba el qué dirán. Somos humanos y sea lo que sea que elijamos, nos será imposible escapar de las opiniones de los otros. Decidas lo que decidas, tu familia, amigos, compañeros de trabajo y conocidos seguramente tendrán sus comentarios, opiniones y juicios de valor para dar.

En  mi caso, intenté escuchar un poco de todo y hacer un balance de todo eso, sin dejar que esto me des-motive. Entre lo que se dice y lo que se escucha hay a veces una gran distancia. Aprendí que lo que los otros piensan acerca de nuestras decisiones es tema de ellos, no míos.

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“Y aquellos que fueron vistos bailando se pensaba que eran locos por aquellos que no podían escuchar la música.” Nietzsche

# Varias veces me sentí sola y desamparada, particularmente en los momentos difíciles. Ya que tener con quien compartir los malos momentos hace que estos sean mas llevaderos.

# Me enfermé varias veces y no tuve quien me cuide. Esta es una verdad, pero tampoco hay que tomársela muy a pecho. Cuando necesité de compañía emocional, siempre conté con el apoyo de alguien: o las personas del hostel donde me alojaba, o de la casa que me hospedaban, o de la comunidad de couchsurfing. Siempre hay gente dispuesta a ayudarte y acompañarte.
Internet puede ser un gran aliado en estos momentos, aunque no reemplace la presencia física de alguien con quien quieras contar en ese preciso instante.

# Varias veces me sentí agotada. No es muy fácil el tener que tomar decisiones sola todo el tiempo. Decisiones sobre donde dormir, donde ir, donde cocinar, donde dejar la mochila, donde pasar la noche, donde lavar la ropa, tener que lidiar con ubicaciones y medios de transporte en las grandes ciudades, etc.

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El detrás de escena de cada viaje. Horas y horas de computadora, guías, mapas, etc.

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El en escena: haciendo dedo con el cartelito de please, esperando minutos bajo el sol a que alguien me lleve.

# Muchas veces me aburrí y desee tener al lado a algún amigo de esos que te conocen de siempre, que tienen tus mismos códigos, a quien no tenga que contarle de donde soy, por donde estuve viajando, por que tomo mate y a donde voy. Un amigo para reírnos a carcajadas juntos hasta que nos duela la panza, con quien conversar de temas filosóficos o banales, compartir unos buenos mates y charlar en español, con códigos argentos, que nosotros solamente entendemos.

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Amigas como ella! En la foto: con los boletos listos para darle inicio a nuestro primer viaje juntas a Estados Unidos.

# He pagado más caro el alojamiento, las comidas y algunas excursiones, ya que los precios no los pude dividir con nadie.

# No me animé a meterme en muchos lugares ni a hacer ciertas cosas sola. Por ejemplo a hacer algunas caminatas por lugares desolados, a acampar, a hacer dedo, etc.

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Este corazón mío fue hecho para viajar este mundo.

Comparando mis experiencias de viaje en solitario y con otras personas (pareja, amiga, familia, otro viajero, etc.), me dí cuenta que a veces es mejor viajar sola que con alguien con quien no comparto los mismos intereses , ritmos de vida y objetivos.
Viajar con otra persona hace que el viaje deje de ser propiamente tuyo y que pase a ser una experiencia compartida. Lo cual no está nada mal. La negativa es que viajar con alguien puede desgastar mucho una relación (así como también puede fortalecerla). No es fácil convivir con alguien las 24 horas del día y hacer de todo todo el tiempo juntos. La relación se pone a prueba constantemente y puede que no sobreviva.

Por eso, cuando me preguntan: ¿y por que en vez de viajar sola no te vas con … inserte-el-nombre-de-una-persona-disponible-en-ese-momento-aqui ? Yo respondo que prefiero viajar sola.

Pros:

* Viajando sola, experimento una sensación de libertad e independencia únicas.
Voy a mi propio ritmo, no le tengo que rendir cuentas a nadie por lo que tengo ganas de hacer o no y nadie me dice a donde ir.
Puedo tomar mis propias decisiones, organizar mis horarios, y hacer de mis días lo que siento que quiero hacer. No reniego ni tengo discusiones, no tengo que llegar a acuerdos constantemente ni resignar lugares o actividades. Nada ni nadie me apura. Descubro que soy la única dueña de mis tiempos y espacios.

* Cuando viajo por mi cuenta, siento que estoy más abierta al cambio y que me adapto más fácil. No tengo que encajar en la agenda de ningún grupo, ni dar explicaciones o preocuparme por decepcionar a alguien. Sigo mi ritmo, mis deseos y me muevo como el viento. De abrazar el cambio se trata.

Me conozco (o desconozco) un poquito mas a mi misma. Cuando me acuerdo de mi viaje por el amazonas brasilero (yo, que le tengo terror a la mas nimia cucarachita) todavía no me lo creo: metiéndome en el medio del rio, agarrando pequeños cocodrilitos en el monte, durmiendo en la selva colgada de una hamaca, bañándome con una rana y comiendo bichos extraños. Eso: viajar sola me da esa oportunidad de reinventarme a mi misma constantemente y ser quien tenga ganas de ser, de explorar partes de mi personalidad que no conocía o que me resulten poco familiares. A lo largo del camino, si bien me encuentro con muchísimos desafíos y obstáculos, no dejo de sorprenderme a mi misma al descubrir que sí puedo responder a ellos.

* Puedo aprovechar el tiempo para darme ciertos gustos y ceder a ciertos caprichos: disfrutar de alguna rica comida local, acostarme en una playa a leer, ir por un buen masaje, hacer yoga, meditar… La felicidad en pequeñas cuotas no es ningún privilegio.

* Me oriento bastante bien (o no me pierdo tanto). Hay muchas personas que piensan que porque viajan solas se van a perder en todos lados. Hoy en día, con un celular, una guía de viajes, un mapa, un teléfono publico, o preguntándole (hasta con señas) a la gente, se puede llegar a todos lados. Siempre encontré personas dispuestas a darme indicaciones o a acompañarme hasta el lugar que estaba buscando.

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No todos los que vagan están perdidos

* Muchas cosas se me facilitan: hacer dedo, conseguir hospedaje, asientos en el colectivo, descuentos, regalos y souvenires en el camino…

* Siendo mujer, al viajar sola es difícil pasar desapercibida. Esto tiene sus puntos a favor (que son muchos más que los puntos en contra): varias familias y mujeres se acercaron a darme una mano, a ofrecerme ayuda, a cuidarme. Si algo me ha demostrado mi experiencia viajera hasta ahora es que la gente con buenas intenciones predomina en este mundo. Estoy cada vez más convencida de que el mundo es un lugar mucho más amigable de lo que muestran los noticieros.

* Viajando sola me doy cada vez más cuenta de que viajar sola no equivale a estar sola.
Me es mas fácil interactuar con otras personas, entrar en contacto con los locales y ser recibida en casa de familias. Y en esto los hombres que viajan nos envidian. Ellos dicen que para nosotras viajar de manera independiente es mas fácil por que la gente nos ayuda y protege todo el tiempo, en cambio a los hombres esto no les pasa.

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¿Como sentirse sola al estar rodeada de tanta buena gente? En la foto: con mi familia australiana 🙂

* Cuando viajas con amigos o en pareja, tendemos a pegarnos a ese grupo de caras familiares y, por más de que conozcas gente nueva, las dinámicas e interacciones con ellas no serán tan profundas y satisfactorias. Al viajar sola, estoy mas atenta y tiendo menos a aislarme.  Estoy mas pendiente de lo que pasa a mi alrededor, mas receptiva a lo que me rodea, mas permeable. No siempre se esta sola cuando se viaja sola, eso depende de la actitud y ganas de relacionarse con otros que cada una le ponga. Yo creo que la mejor manera de conocer personas es viajando sola. Una siente mas esa necesidad de charlar con la gente, de intercambiar experiencias, de preguntar, de conversar. 

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Quiero hacer recuerdos de todo el mundo

Considero que viajar por el mundo siendo mujer no es lo mismo que viajar por el mundo siendo hombre. Vivimos en una sociedad patriarcal y que una mujer diga que se va de viaje sola llama mucho más la atención que que lo diga un hombre.
La mujer es considerada como “el sexo débil” y por eso nos atribuyen la mayoría de las cualidades sinónimas de debilidad. Nos ven más frágiles y vulnerables que a los hombres. Sin embargo, creo que todo eso que las mujeres tenemos de frágiles y vulnerables, lo tenemos de también de fuertes.

El rol que nuestra sociedad le da a la mujer nos influye, queramos o no. Sólo hay que encontrarle la vuelta y  ver de que manera podemos manejar esto, para así encontrar las respuestas que necesitamos (aunque no siempre necesitemos tener respuestas) a todas esas preguntas que nos hacemos y que nos hacen.
Al fin y al cabo, no hay más prejuicios que en los que nosotras mismas decidimos creer.
No hay mas obstáculos que los que nosotras mismas nos inventamos.
Nadie te puede hacerte bajar los brazos sin tu consentimiento.

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“El único viaje imposible es aquel que nunca empiezas”

Por eso, si tengo que dar mi opinión, diría que la experiencia de viajar sola es muy gratificante (y una de las experiencias mas enriquecedoras que se puedan vivir). Superar todo sola fortalece y aumenta la confianza en una misma.
Ante la ausencia de una compañía en la que volcarte o tras la que esconderte te obligas a abrirte al mundo, estas mucho mas receptiva y ganas un valioso tiempo de reflexion personal que de otro modo no tendrías.
Por otro lado, creo que esa soledad buscada hace que las emociones se intensifiquen, transformando a los diversos momentos en auténticos tesoros que quedaran guardados en lo más profundo del alma.