¿Como hago para viajar?

Cuando conozco a alguien y le cuento que estoy viajando hace (aproximadamente) dos años, lo primero que me preguntan es: ¿Cómo haces para viajar tanto? (léase: ¿de dónde sacas la plata?)

Me hacen esta pregunta tantas veces, que creo que lo mejor es escribir un post al respecto.
Enseguida, a esta pregunta, indefectiblemente le siguen las distintas conspiraciones:
a) ¡Ahh! ¡Pero debés tener “la plata”! (haciendo referencia a que soy millonaria o me gané la lotería)
b) ¡Seguro te debe mantener tu familia!
c) Algo por detrás debe haber… ¿andas en algo raro o ilegal? (sí, me lo han llegado a preguntar)
d) Sos una hippie, vagabunda, inserte-lo-que-se-le-ocurra-aquí , que no piensa en su futuro

Muchos asumen que amaso fortunas y junto la guita en pala, que todo me lo auspicia mi familia, que hay alguna matufia por detrás o que ando vagabundeando y pidiendo limosna por el mundo.
Asumir sin saber es pecar de ignorante.
No voy a negar que soy una persona que pudo ir a la universidad, estudiar inglés y contar siempre con el apoyo de mis padres (y estoy agradecida por eso). Pero esto no significa que no haya un gran esfuerzo detrás.

No se trata de suerte, ni de un regalo caído del cielo. Todo lo que estoy viviendo, lo que me está pasando es porque yo misma lo busqué. Aunque con todo lo que hago calculo que debería haber conseguido más cosas, pero no me quedo quieta y no asumo que las cosas son así por algo o que hay que conformarse con lo que a cada uno le tocó, sino que sigo buscando, me sigo moviendo en pos a las oportunidades.

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Ella cambió sus “no puedos” por “puedos” y transformó sus sueños en planes

Tengo en claro de que no todo el mundo quiere viajar, pero también tengo en claro que hay gente que sí quiere viajar, pero insiste en decir que no. Y, muchas veces, son estas últimas las que más me bombardean con preguntas. (¿Acaso será más fácil que el otro responda y dé cuenta por las preguntas de las que uno no se quiere hacer cargo?)
Varios me han dicho que realmente quieren hacer lo mismo, pero que: o ya están muy grandes para eso, o se sienten muy chicos, o no tienen la plata, o no tienen el tiempo, o tienen muchas responsabilidades que cumplir, o les da miedo, o no saben con quién van a dejar el perro o “o”, y más “oes”. Frente a cualquiera de estas respuestas, lo primero que se me ocurre es que los humanos parecemos estar más adiestrados para ver peros que soluciones. “Pero” bueno, eso es charla para otro día.
Hoy me voy a ocupar de contarles como hago para viajar y que tan no imposible es para cada uno (siempre y cuando realmente quiera hacerlo).

Primero entonces, quiero aclarar mi posición frente a las distintas conspiraciones de las cuales no me puedo hacer cargo: no soy millonaria, no me mantiene mi familia, no ando metida en nada raro y no soy ni hippie ni vagabunda (aww! no me gustan las etiquetas!). Así que pasemos ahora al centro de la cuestión sin tabúes ni acepciones erradas de por medio:
Es posible viajar con poco presupuesto, acá te cuento cómo lo consigo yo:

– Cargo con pocas cosas

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Camino a Valizas, Uruguay, con la mochila a cuestas un par de kilómetros. (Todavía no me lo creo)

Cargo solo con lo que entre en la mochila y con lo que pueda moverme fácilmente. Si bien los primeros viajes me movía con valija (la llevé a EEUU y Australia), luego de ver como se me complicaba y tenía que hacer malabares para entrar al bondi, me prometí viajar con menos peso y de manera más cómoda en los siguientes viajes. Así que el dilema -valija o mochila- para mí fue resuelto despúes de haber viajado con valija un buen tiempo. (todavía recuerdo en uno de los colectivos urbanos que tomé en Australia a un viejo que me puteaba por el espacio que ocupaban mis valijas – y el tiempo que demoraba en subir y bajar del cole- y no puedo negar que el señor, si bien parecía malhumorado por la vida en sí, algo de razón tenía).  La mochila es más pesada que la valija con rueditas y me impide cagar muchas cosas, pero me facilita moverme a un 100%. Creo que no va a haber vuelta atrás. Así que está en cada uno decidir que le queda más cómodo y le es más practico. En mi caso, la mochila gana por goleada.

– Me limito a lo necesario.

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Local de cosas usadas con una alcancía al lado para pagar a donación por lo que te lleves. En Akaroa, NZ.

De vez en cuando compro ropa o zapatos, estando de viaje recurro a locales de venta de ropa usada o que funcionan a donación, nunca compro bijouterie, bolsos, accesorios y etcéteras. “Se puede vivir siempre en la misma ciudad y usar todos los días ropa distinta, o cambiar siempre de ciudad y usar todos los días la misma ropa”– reza el dicho viajero.
– No tengo la última tecnología. Aunque trato de hacer lo posible para que las cosas no se me destartalen tan rápido, nunca estoy corriendo detrás del último I-phone, el nuevo modelo de la réflex, ni la compu que da vueltacarnero.
No salgo de joda ni tengo muchos gastos los jueves, viernes ni sábados, la mayoría de las veces le pierdo el ritmo a la semana y no sé ni que día es. Además, viajando no estoy al tanto de “que llegue el fin de semana” para huir de la rutina. Todos los días son distintos (aunque eso también se vuelva rutina). No voy a recitales, no colecciono nada, no compro cosas para la casa o el departamento, no arreglo la bici o el auto, ni hago la mayoría de las cosas que haría en el modo sedentario. Voy a eventos gratuitos en su mayoría. A veces, la mayor atracción es la ciudad en sí.
-No hago excursiones turísticas ni pago paquetes de viajes,  nada que tenga el sello “all inclusive” tiene algo que ver conmigo.

– Como barato

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Una lata de arvejas y una de atún, son alguno de los platos con los que me deleito en lo que declaro “mi propio restaurante frente al mar”. En Punta del diablo, Uruguay.

Cuando viajo como principalmente arroz, verduras, fideos, leche, cereales y frutas. Por supuesto que también me doy gustos y pruebo de la comida local, pero muy rara vez voy a restaurantes caros, turísticos o recomendados en en el primer puesto de Trip advisor. Compro comida en supermercados y cocino en donde sea que esté. Y si no puedo cocinar compro cosas que pueda comer en la calle.

– Duermo en casas de locales

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Con Mari, la vez que fuimos hospedadas en un barco a través de Couchsurfing. En Airlie Beach, Australia.

No voy a hoteles. Casi siempre viajo a través de Couchsurfing (explico lo que couchsurfing significa para mi en este post), recurro a la ayuda de algún local (por ejemplo, en una casa me recomiendan otra casa), voy a hostels (aunque trato de evitarlos y la vez que voy intento trabajar a cambio de alojamiento), llevo hamaca o bolsa de dormir por si no llego a encontrar nada. (Hasta ahora nunca me pasó, toco madera!).

-Me manejo en transporte público

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Así de apretujados viajábamos en el bondi de Lima, Perú.

No tomo taxis, remises, o servicios privados.  Me manejo en bondis, subtes, trams, trenes y combis públicos, hago algunos tramos a dedo o utilizo sitios de internet en los que se viaja en un auto y se comparten gastos. Y no solo lo hago por ahorrar, sino también porque me gusta intentar fusionarme con la gente del lugar. Además camino mucho, ando en bici o salgo a trotar (?). Para tramos largos a veces viajo en colectivos o avión. Busco vuelos con bastante anticipación y abro el chrome en una ventana de incógnito (secreto: los buscadores detectan todas tus búsquedas anteriores y  puede que te pase que si buscas muchas veces un vuelo al mismo destino, los precios suban alocadamente la próxima vez que busques el mismo vuelo. Recomiendo este articulo para más tips) , no me importa si es un vuelo muy largo y con muchas escalas (me encanta volar en avión), lo cual me da flexibilidad al buscar los vuelos más económicos. (Al final pasó las webs para buscar vuelos que más utilizo)

– Viajo y trabajo al mismo tiempo

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Este fue uno de los peores trabajos que tuve: limpiando baños. Si pasé esta prueba, ya está, no le hago asco a nada! En Sun Valley, EEUU.

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En medio de los matorrales juntando frutas. Yeppoon, Australia.

Empecé viajando con las visas Work & Holiday y todavía lo sigo haciendo. Fue la única opción que encontré para poder empezar a viajar pudiendo sustentarme en el país que esté. El tema del dinero lo resolví trabajando en el camino. Varios países tienen un convenio mutuo de un tipo de visa llamado Work and Holiday visa. Se trata de un permiso de residencia acordado entre dos gobiernos que permite trabajar legalmente en otro país. Suelen tener un año de duración y algunos países ofrecen la posibilidad de extenderlas un tiempo más. Gracias al nono que fue de Italia a Argentina varios años atrás, hoy cuento con la ciudadanía italiana (y por ende el pasaporte) que me facilita los trámites a la hora de aplicar para esas visas y me da la oportunidad de evaluar en cada país si me conviene entrar con pasaporte italiano o argentino. Argentina, así como Italia, también tiene éste acuerdo de visas de trabajo con Nueva Zelanda, Francia, Australia, Irlanda y Dinamarca. El trámite es público y lo puede hacer uno mismo (no se necesita la intervención de ninguna empresa para poder tramitarla).
Con respecto a los trabajos que hago, diría que me las arreglo para hacer de todo un poco. A lo largo de este tiempo, he trabajado de niñera, de au pair, de moza, limpié casas y hoteles, recolecté frutas, trabajé en la cocina… No lo hago solamente por ahorrar, sino también porque me gusta mezclarme con los locales, aprender sobre la cultura desde adentro y desde una posición no-turística. Por eso, cuando no trabajo por plata, intento hacer voluntariados. Lo hago porque así como me gusta moverme de lugares, también me gusta moverme de trabajos. Lo mío está en en el cambio, en la no-rutina, en hacer algo distinto cada día. Siempre trato de hacer cosas que me gusten y priorizar mi salud psíquica por sobre el dinero. Existen muchas formas de sustentar un viaje, a veces sólo hay que ser un poco creativos, estar atentos a las oportunidades y perderle el miedo a la inseguridad de no tener un trabajo estable. Son muchos los que hacen viajes largos combinándolos con un trabajo que les permita ahorrar y seguir viajando. Algunos enseñan idiomas, otros venden las cosas que producen, otros trabajan en granjas, barcos, cruceros, hostels, restaurantes, bares, otros que viajan tocando algún instrumento, vendiendo comida, haciendo algún espectáculo, dibujando, pintando… Si se quiere, se puede.

En la medida de mis posibilidades, intento trabajar en países con moneda fuerte. (Aunque muchas veces me encuentre criticando por qué tiene que ser así). Pero bueno, es una realidad que *con lo que se gana en seis meses de trabajo en Australia se puede viajar varios meses por Sudamérica. (*aplica para viajar en el modo que estoy describiendo en este post).

-Hago voluntariados

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Aprendiendo de nudos, velas, vientos y delfines, en mi voluntariado en un barco. Nueva Zelanda.

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Mi experiencia de Aiesec dando clases de español. En la foto estoy junto al grupo de estudiantes. En San Pablo, Brasil.

Hacer voluntariados es mi alternativa al trabajo pago y otra forma de viajar. Es algo que hago intencionalmente porque me parece otra de las mejores maneras de conocer una cultura, interactuar con su gente y de aportar así mi granito de arena al mundo (además de para reducir gastos para poder seguir viajando). Muchos asocian el trabajo voluntario con el trabajo social y creen que solo es para gente realmente necesitada, pero actualmente las posibilidades son mucho más amplias. Voluntariar es trabajar a cambio de algo que no sea dinero (alojamiento, comida o transporte), prestar tu habilidad, tus conocimientos y tu tiempo para ayudar a otra persona (y ayudarse a uno mismo). Se puede hacer voluntariados de todo tipo, cada uno puede elegir que es lo que mejor sabe hacer o que es lo que le gustaría aprender a hacer y puede ser en cualquier lugar, hasta en los que menos te imagines!. Hay para todos los gustos. En mi caso, hice varios voluntariados (en dos hostels, una escuela, dos universidades y un barco) y fueron -lejos- una de las mejores experiencias que tuve en mis viajes, así que sin dudas los recomiendo al 100%. (Paso las webs al final del post).

-Socializo: charlo, pregunto y escucho mucho. 

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Charlando, mi host en Paramaribo me recomendó y fuí a lo de esta señora, que me cuidó como si fuese su hija, y también charlando, el hijo de está señora me llevó a un medico que no me cobró la consulta cuando me enfermé, y el amigo del hijo, charlando también, me reservó gratis un asiento en el colectivo de su compañero de laburo. De generar redes se trata. En Surinam.

Hablando y conociendo gente se van generando contactos que probablemente sean de gran ayuda en un futuro: alguien te invita a almorzar, o te ofrece su casa, o tiene un conocido que juuusto está buscando gente para trabajar, o este conoce a este y puede ayudarte con esto, etc, etc. La ruta siempre provee, el secreto es hablar con la gente.

– Apuesto a la gente. Al viajar, uno se da cuenta que no todo en este mundo se hace por dinero (aclaro que no estoy en contra del dinero en sí mismo, sino de lo que se hace con el dinero y por el dinero). En la ruta, uno es testigo constantemente de la cantidad de la ayuda que la gente da por motivos que no tienen nada que ver con lo monetario.

 Utilizo las herramientas que me brinda Internet. Hoy en día, con la interne´, las posibilidades de viajar barato están a la vuelta de la esquina, sólo hay que estar un poco despiertos. En mi caso, si bien soy bastante vaga con el tema de las redes sociales (twitter, instagram, pinterest, wordpress y otras yerbas), trato de sacar provecho de todo el potencial que internet tiene para ofrecer, y creo que esa es una de las mejores formas de abaratar costos. Cuando tengo en vista un destino que me gustaria conocer, me uno a grupos de facebook sobre el destino que quiero visitar, leo blogs, sigo webs viajeras, me inscribo a newsletters, googleo, abro mil pestañas hasta que se me tilde la compu, y cuando necesito ayuda, trato de hacerle saber a mis conocidos. Creo que estas son las claves para informarme y para que las oportunidades comiencen a aparecer.

Para ir terminando:

Considero que vivir viajando es mucho más barato que vivir de modo fijo: no hay gastos de alquiler, de expensas, de auto, de arreglos, de ropa, de inmuebles, etc. Al viajar los gastos se reducen a lo básico: comer, beber, lugar para dormir, traslado y los bienes materiales que entren en la mochila. Cuando haces la ecuación y entras a sacar cuentas, te das cuenta que es muy poco. Viajar es tan caro como cada uno quiere que sea.

Para muchos viajar es sinónimo de lujo, vacaciones, descanso, relax, diversión o comodidad. Y eso hace que metan a todos los que viajamos “en la misma bolsa”, por decirlo de alguna manera. Viajar no es para todos lo mismo. Hay muchos que cuando viajan quieren estar tirados en la playa todo el día, comer afuera y parar en un lugar en el que se sientan tan cómodos como en casa, y esa es la razón por la que viajar parece inaccesible para muchos: cuando se gasta todo el ahorro de un año en quince días. Pero no creas que todos los que viajamos lo hacemos de la misma forma. Para viajar “económicamente” creo que lo primero que hay que hacer es cambiar ciertos parámetros sociales que aceptamos como únicos.

Como pueden leer, en mi caso, la forma que elijo de viajar no tiene mucho glamour, pero lo importante es que a mí me gusta.
Viajar, para mí, no equivale a vacacionar en crucero y beber cócteles en la playa. Se trata más bien de vivir distintas experiencias, de salir a conocer lo que me rodea. Y para eso, se necesitan cosas que el dinero no puede comprar (por más mastercard que suene): empatía, apertura, predisposición, permeabilidad, voluntad, sociabilidad, amabilidad, trato y tacto.

Quizás algún día tenga las ganas y el presupuesto para viajar de otra forma. Por ahora, mi forma es ésta y creo que cada uno tiene que encontrar la forma de viajar que más le guste y con la que se sienta más cómodo. También creo que el hecho de viajar de una forma u otra depende de las prioridades que tengamos.
Mis prioridades en este momento pasan por recolectar y almacenar experiencias, y, las mejores experiencias de los viajes son las que no hay dinero de por medio.

Al fin de cuentas, viajar según el diccionario significa: Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción pero creo que hay algo más importante que la versión de la Real Academia Española: la versión de cada uno. Qué entiende cada uno por “viajar”. Hay muchísimas formas de viajar, cada uno disfruta a su manera y eso me parece una de las cosas más ricas que tenemos los seres humanos: nuestras diferencias.

***

Acá te paso los links de los sitios de internet que más utilizo y de otros que también te pueden ser útiles a la hora de viajar:

Alojamiento:
Couchsurfing
Hospitality Club
Be Welcome
Warm Showers
MindMyHouse
AirBnB
House carers
Trusted house sitters
House sit match
Homestay
Night Swapping
Knok
Home4share
IntercambioCasas

Voluntariado:
Aiesec
HelpX
Workaway
WWOOF
Hacesfalta
Worldpackers
Idealist
Helpstay
Volunteers base
Staydu

Trabajo:
Work & Travel Visas
Cruise ship jobs
Crewbay
Ideame
Fiverr
Kickstarter
Trabajar por el mundo
Find a crew

Informacion general sobre distintos destinos:
Viajeros      – Mochileros
Minube
Tripadvisor
Lonelyplanet
Buscadores de vuelos baratos:
Skypicker
Skycanner
Kayak

Transporte (por lo general son diferentes en cada país):
Relocation NZ (Nz)
Let´s Carpool (Nz)
Relocation Aus (Aus)
Carpoolear (Arg)
Shareling (mundial)
Carpoolworld (mundial)

Blogs de viajes que más sigo:
Acróbata del camino
Los viajes de nena
Viajando por ahí
Marcando el polo
Caminomundos
InspiraMundo
Tintin round the world