De ovejas, hakas, kiwis y otras yerbas…

Hace poco más de dos meses que estoy viviendo en Nueva Zelanda y en medio de este anonadamiento en el que me encuentro últimamente, me colgué un toque con la escritura del blog. Quería compartir con ustedes lo que fueron mis primeras impresiones de éste lugar y algunas curiosidades:

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Auckland, mi primer destino.

Llegué a la isla en noviembre, y el primer día comencé a entender por que Nueva Zelanda es conocida como “el país de la nube blanca“. Primero: en Maorí, el país es denominado Aotearoa, que significa “tierra de la gran nube blanca”. Segundo: no hace falta moverse demasiado para descubrir que se trata de un lugar en donde hasta las nubes tienen el poder de sorprenderte. Vayas a dónde vayas, te quedes dónde te quedes, basta alzar la mirada un rato para ver como aparecen, se deforman y desaparecen delante del cielo azul. Parecieran pinturitas, obras de arte. No me puedo cansar de buscarle formas, de imaginar como podrían ser si esta parte se juntara con aquella otra o si le quito esta parte a la otra y la pongo acá. Muchas veces me pierdo en el enredo de este juego, y se lo recomiendo a cualquier persona que tenga ganas de ejercitar y dejar volar un poco la imaginación.

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Aquí: unas cuantas nubes blancas cubriendo la ciudad.

La primer semana quedé en Auckland, dónde tuve la suerte de que me hospedasen unos chicos argentinos con los que en los ratos libres salíamos a recorrer distintos lugares: el centro de la ciudad, el museo, la costa, la ciudad de noche desde un volcán, algunos lagos, un torneo de rugby… mientras que,  por otro lado (o en los ratos “ocupados”), yo trataba de solucionar los tramites (cuenta del banco, impuestos) para poder comenzar a trabajar legalmente en el país.

Fue una semana movidita, me sentí local y turista a la vez. Todo era tan nuevo para mí que me la pasaba onda chino: sacando fotos todo el tiempo. Pero mi amiga burocracia me obligó más de una vez a salirme de ese lugar de turista y hacer colas en el banco, en el correo, en la compañía telefónica, como cualquier hijo de vecino.

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Una vez que bajada del avión y sellado mi pasaporte, comencé a dar mis primeros pasos en Aotearoa de forma apaciguada, para no desbordar emocionalmente

A continuación van algunas de las curiosidades de Nueva Zelanda que más me llamaron la atención hasta ahora:

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El país, si bien es pequeño, cuenta con una geografía y unos paisajes impresionantes. Y a la gente le encanta la vida informal y al aire libre. Cuando viajaba, no podía despegar mis ojos de la ventana del auto.

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Muchas casas estan rodeadas de flores, plantas, arboles… Cuando visité Auckland quedé maravillada y comencé a convencerme de que la ciudad y la naturaleza no son tan incompatibles como solía pensar…

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Auckland también me sorprendió por otra cosa: en muchas esquinas del centro, los semaforos para el peaton dan verde al mismo tiempo, lo cual permite cruzar la calle en linea recta, diagonal o como se te cante. Es muy lindo observar, ya sea desde afuera o desde adentro, como tantas personas con diversos bagajes culturales confluyen por un instante en ese punto de la ciudad.

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Nueva Zelanda es un país relativamente nuevo, los indicios de que estuvo habitado datan aproximadamente al año 1.200 dC, cuando empieza a surgir la cultura Maorí. Actualmente, el país tiene alrededor de 4 millones y medio de habitantes. 65% de origen europeo y 15 % de origen maorí. A diferencia de Australia, los maoríes están bien integrados en la sociedad (por ejemplo muchas ciudades tienen nombres maoríes, hay canales de televisión, etc).

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El deporte nacional es el rugby. La selección es conocida como los “All Blacks”. Fueron ellos quienes popularizaron el Haka (una danza de guerra maorí utilizada para demostrar fortaleza física e intimidar al enemigo) como ritual antes de cada partido.

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En Nueva Zelanda hay banderas de los All Blacks por todos lados, especialmente en grandes ciudades.

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Los neozelandeses son muy fanáticos del rugby. Cuando juega la selección, todo en éste país se detiene.

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El termino “kiwi” significa varias cosas en Nueva Zelanda: 1-la fruta (hasta tienen una forma particular de comerlo, con una cuchara-cuchillo que muchas veces viene con los kiwis), 2-el animal, 3- el dólar neozelandes…

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También los neozelandeses son conocidos como “kiwis”, el nombre proviene del Apteryx, un ave sin alas que es el símbolo del país.

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El kiwi es el animal “oficial” del país, pero la verdad que cuesta bastante ver uno. En la lonely planet recomendaba como primer lugar para ver un kiwi el zoo de Auckland (¿?). Bue, más allá de eso, la oveja se podría decir que es el segundo animal oficial del país, las hay hasta por dónde no se mire!!!

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En este país hay más o menos 7 u 8 ovejas por habitante (las introdujeron los ingleses, ya que antes de la colonización no había mamíferos en la isla).

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El Kea, un ave nativa de Nueva Zelanda que habita en las montañas, parecido a un loro o papagayo, es considerado uno de los animales más inteligentes del mundo. Puede llegara resolver problemas tan complejos que ni los chimpancés podrían…

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Un país de insectos y animales: solo el 5% de todas las especies que habitan Nueva Zelanda es humana. Lo bueno (por lo menos para mí) es que, a diferencia de Australia, no hay serpientes en todo el territorio neozelandés debido a su formación geológica.

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Ecología: Aquí (al igual que en Australia), hay dos botones para descargar el agua en el inodoro: uno que larga menos agua para el pipí, y otro que larga más para la caca.

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Seguridad: Todos los tomacorrientes tienen un switch al lado para habilitar o deshabilitar la corriente eléctrica de la toma.

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Noto que acá está bastante presente el tema del cuidado de los animales y los vegetales en sí. Puede que también tenga mucho de marketinero y moda. En el supermercado siempre tenés las opciones: frutas y verduras orgánicas (sin químicos), huevos y pollos criados al aire libre (y no en jaulas), etc. Es común encontrarse con esta opción en el supermercado, aunque los precios de estos productos suelen ser un poco más caros que el resto.

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Otra cosa que me pareció bastante marketinera es la de escribir una frase en los productos. Por ejemplo, ésta es la de la sal “see how it runs” (fíjate como corre) que justo no la entiendo mucho (o quiero no entenderla), en la del cereal decía: “no son para comerlos en la libreria”, en la del café “te soluciona la mañana”, y así sucesivamente…

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Éste es el paquete de los cereales. “…no los comás en la librería” (?)

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Si pagas (no sé que monto), podés elegir las letras que quieras para la patente de tu auto. Como la de éste señor…

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Me llamaron la atención las noticias que aparecen en los diarios: el hombre que se le murió el perro, el auto que chocó al peatón, la inauguración de tal monumento para homenajear a pepito y cosas como ésta. No encontré un solo articulo que hablase de corrupción por ejemplo, lo cual no es casual, ya que Nueva Zelanda es el segundo país menos corrupto del mundo según el Índice de Transparencia Internacional

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La preocupación del momento para muchos pasa por el cambio de bandera. En esta parada de colectivo, así como en muchos otros lugares, se podian encontrar publicidades que rezaban: “Sé parte de la historia” , invitándote a participar del referendum para votar por la bandera más representativa de NZ.

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Mejor en la sombra (y siempre con gorro y protector solar cuando salís). El sol es especialmente dañino, ya que existen agujeros en la capa de ozono justamente en ésta parte del mundo.

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El clima se volvió loco. Se suele decir que en un día en Nueva Zelanda podés vivir las 4 estaciones, particularmente en verano, cuando la temperatura suele cambiar muy rápida y dramáticamente.

Esta foto es de una de mis postales, son las famosas “lupins” de NZ. Hay muuuchas bellezas naturales para observar acá: lupins, lagos, montañas, mar. Si te gusta el mar, te cuento que ninguna parte del país está a más de 128 kilómetros del mar. Doblás en la esquina y te encontrás con el mar. ¿¡Como no enamorarse de un lugar así!?

En fin, Nueva Zelanda, creo yo, es de esos lugares que no dejarán indiferente a nadie que lo quiera conocer. O, por lo menos, eso fue lo que me pasó a mí (y me sigue pasando).

Más adelante les contaré más…